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Historia y patrimonio

Los hallazgos arqueológicos encontrados en el cerro de Sopeña, sitúan un asentamiento humano entorno al 1550 a. C. Identificada como la Segóbriga romana a raíz de los testimonios de autores clásicos como Plinio, Estrabón o Ptolomeo y de historiadores autóctonos, el cerro de Sopeña constituyó el foco de la primitiva población, adquiriendo suma importancia en la época ibérica, conociendo la dominación romana y árabe y la eclosión de los siglos medievales una vez conquistada la ciudad en 1245. La existencia de un recinto fortificado en la cumbre del cerro en cuyas laderas se distribuye una buena parte de la población, es consubstancial a la vida misma de la ciudad en las distintas etapas de su historia. Documentalmente se conoce la existencia de un ALCAZAR en época medieval que debió tener su importancia a juzgar por su gobernador que lo regentaba y por los gravosos impuestos que tenían que pagar al Cid, a finales del siglo XI. En años sucesivos sirvió como mansión al rey moro de Valencia Zeit Abu Zeit (siglo XIII) alcanzando su momento culminante en el siglo XIV en que fue residencia del rey de Aragón, Martín I " El Humano " y su esposa María de Luna, y posteriormente a los señores y duques de SEGORBE hasta el siglo XVI. Las décadas siguientes presenciaron un paulatino deterioro de las estancias ducales hasta que, en 1874, fue derribado para la construcción del Hospital y otras obras de la ciudad.

Desde el año 589 en el que el Obispo Próculo asistió al III concilio de Toledo, Segorbe ha sido sede Episcopal, lo cual ha dado un carácter especial a la historia Segorbina, que se puede consultar en los archivos históricos en los que se recogen hechos y datos desde el siglo XIII.